sábado, 11 de junio de 2011

“El consumo responsable puede canalizar también nuestra indignación y fomentar acciones colectivas”

“El consumo responsable puede canalizar también nuestra indignación y fomentar acciones colectivas”: "


Esther Vivas, activista en distintos colectivos y en el Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, visitó Zaragoza el pasado martes 7 de junio de 2011, invitada por la Red de Economía Solidaria de Aragón.



Un día más, el salón de actos del Centro Joaquín Roncal se quedó pequeño para la cantidad de personas que acudieron a la charla sobre Soberanía Alimentaria. De nuevo fue necesario habilitar otra sala en la que todas las asistentes siguieron mediante pantallas la ponencia y el debate. Además, gracias a la nuevas tecnologías al servicio de las personas, decenas de internautas se enlazaron a través de sus ordenadores (http://www.ustream.tv/recorded/15228914).

Joaquim Arqué, campesino en la cooperativa Del Campo a Casa de Fraga introdujo esta sesión de las XVI Jornadas de Economía Solidaria, incidiendo en una crítica al actual sistema agroindustrial. Ambos se complementaron para responder a las numerosas preguntas y opiniones que se compartieron desde el público.

Esther planteó en una magnífica intervención la actual situación de la agricultura y la alimentación. El mercado global, apuntó, nos ha llevado a la “peor crisis alimentaria”. Actualmente “una sexta parte de las personas pasan hambre”, mientras que “nunca se habían producido tantos alimentos”.

Las peores políticas neoliberales, promovidas por instituciones internacionales como la FAO, el BM o la OMC, “han desestructurado el modelo productivo que, hasta ahora, nos abastecía”. Hemos pasado de tener “diversidad de alimentos para comer” a “monocultivos para la exportación”.

Proveniente de organizaciones anticapitalistas, Eshter incidió en el “sistema patriarcal” que hace que las mujeres sufran especialmente las injusticias de este sistema. Además, detalló una a una las usurpaciones que promueve este modelo, absolutamente dependiente del petróleo: “privatización de agua y semillas, uso intensivo de maquinaria, fitosanitarios y tóxicos, destrucción de bosques y de la biodiversidad, explotación de los campesinos, generación del cambio climático, especulación con la tierra”, etc. Uno a uno fue desmontando también algunos mitos que justifican que todavía hoy fomenten el control en manos de unas pocas empresas de casi todos los canales de producción y distribución de alimentos.

Planteó inquietantes preguntas como “¿qué pasará ante una anunciada crisis energética” y destacó datos como que “7 empresas controlan en el estado español el 75% de los canales de distribución”.

La Soberanía Alimentaria es una alternativa para “recuperar el control de la agricultura y la alimentación”. Esher explicó sus características principales, como “el fomento de un campesinado local y familiar, una ruptura con el neoliberalismo, circuitos cortos de comercialización, democratización de los medios de producción, internacionalismo y solidaridad”, entre otros.

Más allá de la agricultura ecológica, la agroecología introduce algunos aspectos importantes hacia el cambio social para evitar, por ejemplo, que los alimentos ecológicos no nos vengan de muy lejos.

En lo concreto, se plantó el consumo como un factor de decisión fundamental. Pero no solo. Esther incidió en la “acción política colectiva más allá de lo individual”, un “cambio del modelo contra el capitalismo” y la “coordinación de las personas que sufrimos los problemas”.

De hecho, antes de la charla, Esther dinamizó un taller sobre grupos de consumo en el que participaron personas interesadas en el consumo colectivo, la agroecología y la transformación social y representantes de grupos de consumo y entidades de la economía solidaria en Aragón. En este taller se concluyó en la necesidad de alianzas entre sectores cada vez más amplios de la sociedad: indignadas, economía solidaria, agroecología, grupos de consumo, colectivos sociales,… para seguir avanzando las alternativas como el mercado social, las monedas sociales y otras inciativas que ya están en marcha en Catalunya y otros lugares del planeta.
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